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Breve reseña de un articulo bastante interesante;

“La Salud en crisis un análisis desde la perspectiva de las ciencias sociales” III Jornadas Interdisciplinarias de Salud y Población, Compiladores: Ana Domínguez Mon, Andrea Federico, Liliana Findling, Ana María Mendez Diz. Editorial Dunken, Buenos Aires 2000.

“Readaptar”, “aislar”, “reinsertar”, “asilar”, “prevenir” son nuevos conceptos que surgen de los discursos higienistas en Argentina a partir del siglo XIX. Estos discursos,-con sus consecuentes practicas- surgen en un momento en que el Estado argentino lleva adelante politicas sociales orientadas hacia una nueva configuración de los espacios urbanos en los que se desarrolla la vida de la ciudadanía argentina.

El artículo que se analiza transita las sucesivas etapas desde 1871 hasta 1913 donde fueron implementadas las politicas higienistas en la Argentina.

Interrogantes cardinales

 

Al encontrarse cara a cara con el texto, y realizar un examen critico del mismo, surge la inquietud de buscar esa pregunta central, pregunta orientadora del artículo, en la cual se posiciona la autora para guiarse durante todo el recorrido del escrito. Parece acertado repreguntarnos cuál es la  inquietud cardinal que se desarrolla, en torno a las políticas higienistas implementadas en la Argentina en un determinado periodo histórico. La reformulación sería la siguiente: ¿Cuáles son los conceptos centrales que adopta el discurso higienista en Argentina, y qué influencias reales tienen esos discursos sobre la realidad Argentina? Al referirme a las influencias reales de los discursos, me remito a cuáles son las incidencias prácticas,  que tomaron los discursos a través de las políticas sociales implementadas por el Estado argentino durante el periodo considerado entre 1871 y 1913.

El interrogante que recorre transversalmente el artículo es respondido por la autora a través de distintas dimensiones de análisis:

a)     El higienismo medico, b) Salud y población, c) Discurso higienista, d) Practicas higienistas, y e) Alienismo y criminología.

Definición de la matriz teórica de los conceptos

 

Desde la perspectiva de estas diversas dimensiones, el texto nos ofrece una clara distinción histórica de los conceptos y significados, deteniéndonos en cada uno de ellos para una precisa definición. De esta forma se describen de una manera puntual las características de la matriz teórica del higienismo médico que permite realizar un examen singular de los hombres, en términos de Murillo: “la matriz teórica que posibilito tal individuación la produjo la ciencia medica, la cual en base a parámetros de normalidad posibilitó el diagnostico exacto de los sujetos” (Murillo: 24)

A quienes se ubicaban por fuera de la lógica esperada se trató de readaptarlos, a través de la ciencia se dan elementos que posibilitan una acción directa del Estado sobre los individuos. Asistimos entonces a una medicalización de la sociedad y una psiquiatría alienista que hacen del médico una figura central allí donde la familia y la ley fallan. Este reposicionamiento del médico en la escena social, permite contextualizar a Murillo el nuevo  paradigma de intervención médica que se utilizó en la época, el denominado alienismo. Para este movimiento de corte intrahospitalario, donde todo se resuelve en un ámbito espacial determinado, (en un principio al hospital, luego a los correccionales y cárceles) la solución era aislar y asilar al enfermo con intenciones disciplinarias, y con un trasfondo educacional en el sentido que el médico fue percibido como agente social portador  dedicado a la tarea de llevar racionalidad y salubridad a la población, una salubridad doble; por un lado salud física, y a su vez, salud mental.  Higienismo anclado en las teorías alienistas, fundadas en la psicología, y el método empírico antimetafísico de Condillac, centrado en la observación de los síntomas, son articulados con los roles del psiquiatra y reformadores social focalizando la idea de prevención.

Destaca que en Argentina los Censos y los Anales de Higiene Pública  fueron confeccionados siguiendo los criterios de higiene social, es decir que fueron realizados siguiendo la intención de realizar un minucioso estudio de la vida social de la población con el objeto de prevenir enfermedades  de tipo social, iniciando con ello (probablemente sin saberlo) los primeros estudios cuantitativos a escala[1] en Argentina.

Contexto higienista 1871/1913

 

Se describe el contexto Argentino inclusive hasta los comienzos de la Primera guerra mundial, dentro de los parámetros del crecimiento vegetativo desde las oleadas inmigratorias para dar cuenta luego de las reales influencias del discurso higienista sobre la población.

A pesar de que al comienzo del artículo se declara que la naturaleza del dato recogido es puramente cualitativa  nos encontramos con  datos de índole cuantitativo; la metodología de investigación comprende desde datos cuantitativos en su totalidad en el apartado “Salud y población en Argentina para el periodo considerado” hasta la extracción de datos cualitativos, pasando desde los Anales de la Higiene Publica de la medicina legal, las Memorias del Ministerio del Interior hasta extractos del diario La Nación de la época. Si bien la unidad de análisis, y la metodología utilizada es de tipo cualitativo y proviene de documentos especificados, el apartado mencionado más arriba nos ofrece un buen panorama descriptivo acerca de las tasas de mortalidad de la población en la principales ciudades, así como también un paneo general sobre las enfermedades mas comunes causales del incremento de la tasa de mortalidad.

También es señalado el hecho de que el incremento en la tasa de mortalidad se debe a la situación en que la estructura sanitaria Argentina se encontraba, ya que no estaba a la altura de las circunstancias para disminuir la tasa de mortalidad producida por los efectos de las enfermedades infecto-contagiosas. Y que sin embrago ya entrado el siglo XX se comienza a reducir la mortalidad debido a las medidas sanitarias-parciales-, tomadas por organizaciones tanto publicas como privadas.

Desde el enfoque higienista, y el discurso que en el apartado siguiente se analiza, además de las enfermedades psicofísicas (viruela, tifus, peste bubónica, difteria, meningitis, tisis, fiebre amarilla, alcoholismo), se contabilizaban otro tipo diferente de enfermedad que tuvo especial interés para el higienismo argentino: las patologías denominadas “morales”.

Practica y discurso higienista

El surgimiento mismo de los discursos y prácticas higienistas en la Argentina se encuentran vinculados con la Facultad de Medicina de la UBA, desde allí se diseñó la estrategia científico médica vinculada a la dimensión social, con el objetivo de controlar el medio social con vistas a hacer la vida más sana, y “racional”.

A través del concepto de “clima”, aparentemente neutro, el discurso higienista  transforma este concepto en una de las causas del surgimiento de las enfermedades  morales y físicas en la población, adjudicándole una importancia central sobre la influencia que tiene dicho factor sobre la población, especialmente sobre la población de las ciudades.

Este concepto de clima es retomado, según la autora, en base a las hipótesis  de Darwin y Lamarck, asociando las condiciones meteorológicas a la conducta social de los individuos, inclusive de poblaciones enteras. Así se llega a afirmar que las costumbres, inclusive la política se encuentran en relación con el clima imperante,-aunque como hecho ya bien  conocido el mismo Darwin se rehusaba a aceptar que la política se oriente según los principios de la lucha por la supervivencia-, asociando el higienismo al darwinismo social de época.

El discurso  del higienismo argentino gira en torno a la problemática del clima y como hacer que éste sea saludable; tanto las plazas, y espacios al aire libre son valorados por las voces del higienismo como una de las soluciones para el hacinamiento y las enfermedades, junto con el trazado de cloacas, para obtener “métodos de vida acordes a la Higiene” (Murillo: 31)

Parece acertado realizar dos críticas, desarrolladas en forma de ejes temáticos, sobre la forma de presentar el concepto  del higienismo en el presente artículo: El primer eje es el que podríamos denominar “eje contextual”  y el segundo, el “eje teórico”, para poder realizar las criticas acertadamente.

Más allá de que el carácter formal del artículo y que sea presentado bajo la forma de introducción a un trabajo teórico mas amplio, se deberían haber realizado al menos breves comentarios acerca de cómo se lleva a cabo la implementación de las políticas higienistas en América Latina y dar cuenta de las reales dimensiones que toma el discursó higienista. Todo ello para que el lector que se acerca a esta introducción se percate de que tanto las prácticas y el discurso se expandieron rápidamente por los gobiernos latinoamericanos en un determinado periodo. En este sentido, en Brasil, para un periodo similar las nuevas ciudades que fueron construidas fueron un producto del urbanismo y el discurso higienista de fin de siglo (Figari, 2006).

Para el mismo periodo durante la presidencia de Rodríguez Alves en 1902-1906,  se organizaron campañas sanitarias similares a las argentinas en lo que respecta a la higiene y la salud pública, donde se priorizaban terminar con los focos donde se originaban las enfermedades epidémicas (Sevcenko, 1998), tales como conventillos, cloacas, desechos cloacales, y falta de ventilación,-la solución de este ultimo para el caso argentino fue encontrada en las plazas “como órganos respiratorios de la ciudad”.

A través del concepto de lo que Foucault denominó “biopolitica”, podemos ejercer nuestro segundo eje crítico a desarrollar sobre el artículo:

entendiendo por biopolítica el modo en que, desde el siglo XVII, la práctica gubernamental ha intentado racionalizar aquellos fenómenos planteados por un conjunto de seres vivos constituidos en población: problemas relativos a la salud, la higiene, la natalidad, la longevidad, las razas y otros.[2]

En el artículo las prácticas higienistas implementadas en la Argentina, prácticas que abarcaron desde planes nacionales sanitarios, comisiones de higiene vecinales, reglamento de inspectores de sanidad, se incorporan paulatinamente a los órganos de gobierno a partir de los conceptos médicos europeos y tienen como objetivo actuar como punto de articulación entre la familia y el Estado, para prevenir enfermedades sociales.

Pero en realidad, y esto es dejado de lado, estas prácticas inscriben en la población prescripciones al comportamiento para no desviarse de la norma, para prevenir, no las enfermedades “sociales” sino prevenir una desviación al comportamiento de los cuerpos. El discurso higienista no ingresa a la política estatal solo para prevenir enfermedades de tipo moral e higiénico- sanitarias, sino que a través de éste, se racionalizan las soluciones relativas a la higiene de la población, en un contexto de fuerte inmigración europea se necesitó un discurso articulador que regule y discipline a los nuevos ciudadanos en formación.

El higienismo entonces, utilizado por una práctica gubernamental incipiente se convierte en un discurso del biopoder de la población, desplegada sobre los cuerpos a través de mecanismos reguladores y agentes tales como el médico, el psiquiatra, y el legista, que le confieren estabilidad y coherencia a las instituciones médicas, instituciones de encierro y organizaciones jurídicas respectivamente, para no alejarse de los patrones de normalidad, locura y contravención, haciendo de la vida misma un objeto de poder.

Por ultimo, la racionalización relativa a los problemas  poblacionales puede no ser  entendida sino no es en un contexto de necesidad. Es bien conocida la fuerte resistencia al cambio del que es victima el Estado argentino tanto ayer, como hoy, en cuanto a practicas institucionales se trata, el higiensimo en tanto permea distintos niveles institucionales da cuenta de la urgencia del Estado argentino para incorporar una matriz disciplinaria, que adoptase un carácter práctico, y que al mismo tiempo posea bajo el brazo el patrocino de las exitosas experiencias europeas.

 

Bibliografía

 

La Salud en crisis un análisis desde la perspectiva de las ciencias sociales” III Jornadas Interdisciplinarias de Salud y Población, Compiladores: Ana Domínguez Mon, Andrea Federico, Liliana Findling, Ana María Mendez Diz. Editorial Dunken, Buenos Aires 2000.

FOUCAULT; MICHEL. Nacimiento de la Biopolítica. Curso en el Colegio de Francia (1978-1979). Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2007.

FIGARI, CARLOS EDUARDO. Escritos en el cuerpo. Higienismo y construcción médica de la homosexualidad en el Brasil republicano (1889-1940)

MURILLO, SUSANA. El discurso de Foucault: Estado, locura y anormalidad en la construcción del individuo moderno. Buenos Aires. UBA, 1997.

SEVCENKO, NICOLAU. “A capital irradiante: técnica, ritmos e ritos do Río”, en Historia da Vida Privada no Brasil. República:

da Belle èpoque à Era do Rádio, Vol. 3. 1998.


[1] Que incluye a una proporción significativa de la población, y es un antecedente directo de la EPH.

[2] Por su parte Edgardo Castro en su Vocabulario de Michel Foucault ofrece una definición de biopolítica bastante silimar a la propuesta por Foucault en Nacimiento de la Biopolitica: “Hay que entender por «biopolítica» la manera en que, a partir del siglo XVIII, se buscó racionalizar los problemas planteados a la práctica gubernamental por los fenómenos propios de un conjunto de vivientes en cuanto población: salud, higiene, natalidad, longevidad, raza”

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