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Por Germán Arriaga

Schutz señalará como uno de los mayores aportes de Husserl a las ciencias sociales el haber marcado el camino para transitar de una fenomenología trascendental hacia una fenomenología descriptiva propia de la actitud natural.

Por actitud natural Schutz comprende: “La indagación de los principios generales según los cuales el hombre organiza sus experiencias-especialmente las del mundo social- […]”1

Es decir que Schutz denomina a la vida cotidiana, actitud natural, donde en Husserl el término adecuado para ello sería Lebenswelt, traducido como mundo de vida, aunque con distinta acepción, ambos términos tienen la finalidad de utilizarse para representar las formas del individuo para relacionarse con el mundo. La actitud natural se encuentra indudablemente unida a la intencionalidad, esto es el carácter de estar “referido a” de la conciencia en toda actividad humana, (contrapuesta a la actitud desinteresada del científico social, reflexiva) que toma el carácter de practicidad, ya que el individuo actúa en una realidad social que se le presenta.

Para fundamentar las ciencias sociales, retoma el problema de la intersubjetividad, y del mundo de la vida como punto de partida de toda relación social. Abandona el camino de la fenomenologia trascendental, para dar lugar a una sociología fenomenológica descriptiva, que acepte la subjetividad como un dato original dado. A partir de los datos perceptibles, sensoriales del mundo exterior, describe el vínculo intersubjetivo partiendo de lo que para Husserl serían reducciones fenomenológicas, Schutz sintetiza en la experiencia sensible y excluye la reducción trascendental.

Fundamenta la intersubjetividad sobre la percepción y el alter ego, retoma las certezas perceptivas, y la evidencia dada directamente de que el otro es un cuerpo animado por un yo, y esa es una certeza. A partir de la teoría perceptiva, afirma que podemos captar distintos contenidos perceptivos sobre mi alter ego, aunque podamos equivocarnos en el contenido efectivo de la percepción sobre mi otro.

La intersubjetividad esta dada por una comunicación no mediada por esquemas en sintonía mutua hacia un tu, un nosotros cara a cara a través de flujos de conciencia, que el yo vivencia y supongo que el otro también lo  hace (vivencias de duración interna retomadas de la filosofía de Bergson a través del concepto de durée).

Solo es a través de esta relación “nosotros” que experimentamos las mismas vivencias, pero en flujos distintos. Los flujos de vivencias en relación a conductas proyectadas son el equivalente a las acciones sociales, conductas proyectadas hacia otro, dirigida hacia un yo que solo puede existir en la esfera social, en el marco de la actitud natural, un yo individual, no trascendental. Si se actúa orientándose a una conducta esperada del otro, y efectivamente se entrelazan los flujos de conciencia, se produce una relación social.

Como una realidad que trasciende al individuo, la sociedad en Schutz se impone como un elemento co-constitutivo de la situación biográfica,

en cualquier momento el individuo se encuentra en un ambiente social, que además constituye el marco en el cual el individuo ejerce sus potencialidades, aunque este ambiente social, para el caso de las posibilidades de acción, se impongan como determinaciones. El conocimiento socializado para Schutz en el mundo de la vida parte de construcciones e idealizaciones, un mundo de la vida ya pre-dado, ya pre-construido a los hombres.

Ahora bien, ¿qué es lo que, desde el pensamiento común, aquello que yo y el otro damos por sentado? Una de las posibles respuestas del autor la podemos hallar en “The Well Informed Citizen”, y en su concepto de ciudadano bien informado, que responde a la pregunta de en qué situaciones puedo dar por garantizado que mi otro entiende los mismos significados, y al mismo tiempo yo entiendo el significado de una misma expresión. Bajo un mundo históricamente dado, el mundo de la vida es construido en un bajo nivel por uno mismo. A pesar de la heterogeneidad y multiplicidad de biografías personales, interpretamos los hechos y objetos de una forma empíricamente idéntica. Lo cual permite entender y vivenciar las mismas situaciones que los otros a pesar de constituir disímiles experiencias personales. Pero es solo en una relación cara a cara donde yo y el otro intervenimos compartiendo un tiempo y un determinado espacio, percibiéndome y percibiéndolo, respectivamente.

La investigación de Schutz en lo que concierne al ciudadano bien informado se aboca a inquirir los motivos por los cuales los hombres viven su cotidianeidad aceptando una parte del mundo natural, pero poniendo otras partes en cuestión. Para este fin Schutz esboza a la manera weberiana tres tipos ideales del hombre y de la distribución del conocimiento que podríamos denominar como tipos ideales del “resource” del conocimiento, de un imaginario que refiere a los acervos en la distribución social del conocimiento en sociedad. De esta manera, ciertos fenómenos de la vida social pueden referirse a una estructura general del conocimiento en esta teoría sociológica desarrollada por Schutz. Los tres tipos ideales que mencionamos son el hombre de la calle, el experto y el ciudadano bien informado. El hombre de la calle en esta tipología es quien posee un conocimiento operativo en lo que respecta a un conocimiento de recetas, acerca de cómo conseguir resultados típicos implementando medios típicos en su cotidianeidad.

El conocimiento del experto se limita a un campo restringido y determinado, basando sus opiniones en afirmaciones legitimadas, no en conjeturas. El ciudadano que aspira a estar bien informado puede ubicarse entre estos dos tipos ideales anteriores, según Schutz el estar bien informado significa lograr tener opiniones fundadas de manera razonable acerca de aquello que le interesa al individuo, si bien no tengan que ver con sus objetivos inmediatos. Estos tres tipos ideales del conocimiento difieren en cuanto a su disposición en torno a lo ya dado, a lo presupuesto, es decir, difieren en cuanto a lo que yo y otros interpretamos como dado, tal como el fenómeno se nos aparece. Aunque lo que tengamos por dado-como-se-me-aparece puede volverse cuestionado en el porvenir, (si es que nuestro interés cambia) y este sea sometido a duda, podemos hacer objeto de una investigación mas profunda lo que damos por garantizado.

Las relevancias del individuo y las diversas zonas de relevancias con respecto al interés del mismo, son las que hacen posibles romper con los campos no problematizados del preconocimiento. Así una parte del mundo, la que tenemos a nuestro alcance, es más posible de ser modificada y reorganizada por estar, al menos parcialmente, dominada por nosotros. Lo que consideramos relevante o no, de forma especifica, para cada uno de nosotros, está determinado por los intereses actuales, a la mano, que configuran nuestro sistema de relevancias y que operan dentro de una cierta jerarquía de intereses, donde por ejemplo, los roles que asumimos de forma simultanea responden a esta jerarquía de los intereses escogidos. Esos roles, producto y consecuencia de nuestros intereses subjetivos, componen las zonas de las relevancias intrínsecas.

El sistema de las relevancias impuestas no se origina en los intereses individuales, establecidos para alcanzar un objetivo por nuestra acción como en el caso de las relevancias intrínsecas, sino por el contrario, vienen dadas sin más, sin posibilidad de ser modificadas por el individuo, y aún pueden permanecer incomprensibles para él mismo. Reconsiderando los tres tipos ideales ya mencionados, el ciudadano bien informado, y que aspira a serlo, debe vislumbrar las relevancias que lo acompañan, y buscar las fuentes de las relevancias impuestas que actúan sobre él, así como su origen. Schutz presta especial atención al problema de las relevancias impuestas en el buen ciudadano, y se pregunta cuales son las posibles fuentes de información que efectiva o potencialmente se le imponen. El sistema de las relevancias impuestas e intrínsecas también juega un papel importante en las interacciones sociales, ya que en toda relación social hay una parte de las relevancias intrínsecas de los coparticipes que son compartidas por el otro, en términos del autor:

“`Volviéndonos espontáneamente hacia cada otro, espontáneamente “nos entregamos” a nosotros mismos, tenemos al menos algunas relevancias intrínsecas en común”

Algunas son las relevancias intrínsecas compartidas por las partes en una interacción social, los objetivos específicos de cada una de las partes se les revelan a su otro copartícipe como relevancias impuestas en una misma relación social. Una de las características que señalará Schutz de las sociedades modernas con respecto a los sistemas de relevancias existentes, es un progresivo anonimato reciproco de los participes en las relaciones sociales, sea por el acceso a nuevas tecnologías de la comunicación que permiten el distanciamiento de los individuos entre sí, o una tendencia hacia el individualismo, cada vez menos el individuo pose control sobre aquello que es relevante o no para él. Por ello, Schutz anima al buen ciudadano a conocer en la medida de lo posible las relevancias económicas, culturales y políticas que se les imponen. Cuánto más anónimo se vuelve el otro, más se acrecientan las zonas de las relevancias impuestas y disminuyen las de las relevancias intrínsecas comunes.

Volviendo al concepto del buen ciudadano y a las fuentes de la información, recordemos que según Schutz solo una pequeña parte de nuestro conocimiento se origina en nuestra propia experiencia. La mayor parte de nuestro conocimiento reside en las experiencias de nuestros pares, antepasados, y coetáneos que nos han transmitido. A este tipo de conocimiento lo denomina socialmente derivado, y puede originarse de cuatro formas;1) Puede derivarse desde la experiencia inmediata de otro individuo que me comunica esa experiencia, este tipo lo denomina testigo ocular, donde el acontecimiento en el mundo a mi alcance ocurre según el testimonio del individuo sobre la base de mi propia creencia acerca del dicha aserción.2) Es originada desde las experiencia de otro individuo, no necesariamente un testigo ocular, pero que dentro de su sistema de relevancias intrínsecas posee un contexto privilegiado, y experimenta el suceso de manera única presuponiendo un mejor conocimiento del mismo, a este tipo ideal lo llama persona enterada. 3) El tipo ideal llamado analista, donde el conocimiento parte de un individuo que posee un sistema de relevancias semejante al mío, y que recoge la información de alguna fuente de conocimiento derivada individual o socialmente.

En todo caso sus opiniones son más convincentes en tanto más convencido esté el individuo de la congruencia y similitud entre su sistema de relevancias y el suyo. 4) Encontramos al comentarista como aquel individuo que utiliza las mismas fuentes que el analista, pero las organiza según un sistema de relevancias distinto al mío. Además del conocimiento derivado, y de mencionar que solo una pequeña parte de nuestro conocimiento real y potencial se origina desde y por nosotros, cualquier conocimiento procedente de nuestra experiencia puede estar sometido a una aceptación por parte de los miembros de mi grupo de . 10 referencia. En tal caso, por ejemplo, mis opiniones obtendrán un peso mayor si son corroboradas por los miembros de mi academia. En forma general, lo que Schutz quiere expresar es la naturaleza y el poder del conjunto de los conocimientos socialmente aprobados, lo que los grupos de referencia aprueban, tales como maneras de pensar, hábitos, costumbres, y que se considera garantizado.

El conocimiento socialmente aprobado es la fuente de prestigio y autoridad, es por tanto el lugar propio de la opinión pública. El deber del ciudadano que aspira a estar bien informado es hacer prevalecer su opinión privada en una sociedad democrática, por sobre la opinión pública del hombre de la calle, que tiende a prevalecer.

1_Schutz, Alfred. 1954. “Formación de conceptos y Teorías en las Ciencias Sociales”. Estudios sobre Teoría Social. Editorial Amorrortu. Buenos Aires. Página 80.

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